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Fortaleza del arte, Met Breuer, NYC

En Madison Ave., una de las avenidas más elegantes de la ciudad de New York, se halla el Met Breuer un edificio icónico que anteriormente había sido ocupado por el museo Whitney.  Su estilo brutalista se impone con sus líneas rectas y severas en su gris aparentemente impenetrable. Sin embargo, al observar en detalle la obra del arquitecto Marcel Breuer su gris refleja el cielo a veces volcándose a la gama del celeste otras del rosado. Su inteligente geometría escalonada y salpicada de ventanas trapezoidales atrae e intriga.

El único paso hacia el interior de esta fortaleza es a través de un puente de concreto que termina en una entrada de ventanales. Al cruzar el mismo, se extiende por debajo el llamado “Sunken Garden” –jardín hundido- a semejanza de los castillos medievales. El Sunken Garden se encuentra formado por una hilera de árboles Aspen, plantados por el arquitecto y paisajista Gϋnther Vogt. El verde contrasta con el gris de la piedra del patio que al brillar el sol brinda una sensación cálida y calma.

Al acceder al lobby principal es inevitable obviar el gran despliegue de luces esféricas que cuelgan de todo el cielorraso. Las diferentes texturas de este espacio juegan en contraste, las luces con el granito perfecto de las paredes, las piedras azules que cubren el piso y los cristales de los altos ventanales, que permiten observar el interior. La sensación es ciertamente inspiradora. Dar el primer paso en este lobby es entrar en la mente de un gran creativo.

Al recorrer este museo se van observando los detalles que hacen del Met Breuer un edificio magnífico. El juego de texturas predomina; en varios de los pisos superiores el parquet de los años 60 se yuxtapone al piso de piedra azul, y el bronce de los ascensores se combina con el granito de las paredes. Luego, se descubre la escalera de simetría perfecta en la que resalta el bronce con la madera artesanalmente trabajada.

El edificio ha sido pensado desde su origen por Marcel Breuer como un museo. Por este motivo, sus paredes internas se valen de un sistema de rieles a lo largo del cielorraso, que permiten que las mismas se reubiquen dentro del salón para adaptarse a la colección de arte expuesta.  A las ventanas trapezoidales hay que descubrirlas porque en ocasiones parecen ser un elemento más de dichas colecciones. Otras veces sorprenden con su presencia haciéndose protagonista del salón donde se ubican.

Su historia

Prosiguiendo con el sentir de la Bauhaus, escuela de la cual Marcel Breuer ha sido un integrante fundamental, se ha construido este edificio como un santuario para que el arte, el diseño y la arquitectura se aúnan. Muchos de los materiales tales como el granito y la madera han sido cuidadosamente seleccionados y trabajados. Breuer mismo, tal cual escultor, ha tomado la tarea en sus manos, forjando las paredes de granito del lobby para la alcanzada perfección.

El tiempo como pilar fundamental:

Marcel Breuer construyó este edificio durante el momento más importante de su carrera. Influenciado por la Bauhaus, buscó que el mismo se muestre moderno. Consideró que su modernidad debería verse reflejada tanto en su estructura como también en sus materiales y así trascendería el futuro mismo.  Breuer criticaba las modalidades de la época por el empleo de materiales un tanto transitorios como el vidrio. Al contrario, y tal vez como protesta hacia estas modalidades optó por superficies cercanas a la tierra, que pudieran resistir el tiempo y que a la vez ganaran dignidad en su transcurso.

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FUN FACT:

Se utilizó
Concreto y granito
Piedra azul
Madera.
Bronce

Área
82,000 pies cuadrados (7618 mts² aprox).
Espacio de galerías de exposición 29000 pies cuadrados (2694 mts² aprox).

Legado del medioevo:

Si nos situamos en la década del 60, Estados Unidos vivía una época de revolución tanto en las artes como en el área de los derechos civiles. Fuertes manifestaciones solían frecuentar las calles neoyorquinas, y tal como muchos edificios construidos en la época, Marcel Breuer construyó el suyo a prueba de dichas protestas.  Comenzó su obra en 1963 y la concluyó tres años más tarde, para ser el hogar del Museo Whitney. Cuando en el 2014 este museo decidió abandonar el edificio y mudarse al Downtown de NY, las puertas se cerraron por dos años. El Met había aprovechado la oportunidad para que sea la nueva casa de su colección de arte contemporáneo. Bajo secretas renovaciones el espíritu del Marcel Breuer aún vivía.

Restauraciones:

Las renovaciones, a cargo de un selecto equipo de restauradores del Met y del renombrado estudio de arquitectos Beyer Blinder Belle, han tenido como objetivo devolverle la pureza, belleza y el espíritu original a este icono neoyorquino. Dicha tarea fue posible gracias a la acertada utilización de las fotos de Ezra Stoller, famoso fotógrafo de arquitectura.

Las restauraciones fueron suaves. Como describió John H. Beyer, arquitecto del estudio Beyer Blinder Belle, “…lo más importante en la restauración fue elegir qué no hacer…”  Eligiéndose entonces respetar aquella superficie que había adquirido una pátina especial con el correr del tiempo, que había ganado dignidad. Se descartaron todas las adiciones posteriores a 1966 y se limpiaron los pisos, quitándoles la cera densa. Se optó, en la actualidad, por una cera suave que requiere una aplicación diaria. Se limpió y reparó el interior, a fin de que las superficies vuelvan poseer el acabado original dado por Breuer.

Se limpió y actualizó:

Las superficies que habían sufrido desgaste

Piezas de bronce

Superficies de granito con acabado aburbujado

Se trabajó artesanalmente las barandas de madera

Se adaptó la iluminación discal instalándose tecnología Led.

Evidencia que Marcel Breuer ha logrado crear un edifico que transciende épocas, es la armoniosa integración de alta tecnología, siendo el tablero de computadoras del lobby la única pieza adicional instalada durante la renovación.

En el Met Breuer el tiempo se detiene, las artes se celebran; la elegancia y el diseño predominan.

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